viernes, 6 de julio de 2018

Responso para un líder.
































Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, para que traigamos al corazón sabiduría.
Salmo 90:12.
Enséñanos de la muerte, para que nos hagamos sabios. Rey David.

La muerte, de forma artera, lanza su inexorable zarpazo. Régulo Antonio Anselmi Espín ha dejado este mundo para esperar con su Creador el mundo por venir.
En todos los cumpleaños la felicitación de Guaiquerí era la hebrea: ¡¡¡Qué el Señor te de 120 años!!!! A él su Creador decidió llamarlo antes.
Cuando Dios hizo al Ángel de la Muerte, la creación se detuvo.
Fue tal su fuerza y poder que el Universo dejó de girar por un instante y después recupero su movimiento.
Ese ángel lleva una espada con la que pone una gota en le punta de la lengua de quien ha agotado sus días, sus horas, sus segundos, sus respiraciones y sus latidos.
De acuerdo con cómo nos hayamos portado recibiremos una gota amarga o una gota dulce.
En los funerales de los reyes de Suecia, los sacan en un catafalco de artillería y los llevan a la catedral. El Chambelán de la corte toca la puerta del templo, la cual está cerrada a exprofeso. El Chambelán toca con el picaporte tres veces. Le contesta un diácono:
-¿Quién vive?
-Chambelán: Un creyente ha muerto, requiero que abra las puertas para los oficios de la religión.
-Diácono: ¿Cómo se llama el finado?
-Chambelán: Gustavo Adolfo de Bernardotte Rey de Suecia. Soberano de las tres coronas.
-Diácono: No existe nadie con ese nombre en los libros de entrada de las puertas del cielo. Vaya a otra parte.
-Chambelán: Vuelve a tocar tres veces con el picaporte.
-Diácono: ¿Quién llama a la puerta?
-Chambelán: ES el cuerpo sin vida de Gustavo Adolfo de Bernardotte.
-Diácono: Ese nombre si sale en la lista de entrada al reino de los cielos.
Se abren las puertas y se ingresa el cuerpo del que fue rey de Suecia, pero entra como cualquier hijo de Dios y ya no es Rey.
Lo que significa que lo importante no son los grados ni los títulos, sino el individuo tal y como es y sobre todo las cosas que ha hecho y las que ha dejado de hacer.

Regulo Antonio Anselmi Espín fue un gran hombre, a pesar de sus circunstancias, que verdaderamente, fueron muy malas.
 Estábamos todos incluidos en un plan del que no sabíamos nada y que estaba dirigido contra la libertad y valores con los que fuimos formados y en los que creímos. Teníamos la falsa idea de que la democracia y el estado de derecho iban a seguir su camino y que nuestro deber era mantenernos al margen de las decisiones políticas de lo que libérrimamente había escogido el pueblo. Todo era un engaño.
Aquello que nos enseñaron lo usaron contra nosotros mismos. No podíamos atacar a un criminal investido democráticamente. No teníamos un sistema inmunológico antes la letalidad de un virus por el que la mayoría había votado. Los militares no votaban.
Ya estábamos escarmentados de importancia que nos daban los políticos. Ya sabíamos gracias a Rafael Caldera de la elasticidad moral que veía a los militares como cosas desechables.
Ese liderazgo civil desangelado, descansaba más en la obediencia y subordinación voluntaria de los mejores y en la connivencia de los peores, siendo estos últimos más manejables y maleables, total, sabiéndose ellos mismos mejor que nadie, de su oportunismo y avilantez,  se conformaban con las migajas de las tarascadas del tiburón del que se adosaban y vivían un aquí y ahora saduceo y que el que siga que tire.
Gran sorpresa nos causó, conseguir muchos, a quienes creímos compañeros, siendo mucho peores que los políticos de quienes ellos murmuraban. Ahora sabemos por qué.
El modelo heroico obligaba y obliga a los que forman parte de él a tener una vida de privaciones y dar la apariencia de ser “Un buen administrador de su sueldo”, por eso ascender era tan importante. Tanto, que muchas veces era más importante que la vanidad y el orgullo que se podían derivar de las especialidades militares que exigen retos continuos.
Pero de esa malformación salió la malformación mayor, la mega distorsión que es hoy Venezuela.
Valga la anterior disquisición para entender las causas y los efectos en las partes y en el todo para no ,  aún habiendo sido Régulo Anselmi Espín, también, abogado.
Por otra parte, habiendo dependido directamente de él desde año 2001 hasta abril del 2002, me permitió presenciar muchas cosas, de las que opiné en su momento, pero si el asunto es juzgar, entonces siguiendo la ley visigoda parte las bases fundacionales de nuestra cultura, podrán hacerlo sus pares, es decir, otros comandantes generales pero en derecho, más nadie.
Seguimos desde 1998, por inercia el juego, abrigando falsas esperanzas, pero los hechos decían cuál era el camino por donde iban las cosas. Después que el triunfo electoral permitió que se empezaran a caer las máscaras.
El régimen chavista manipulaba aún más a los militares que el anterior.
Sólo se buscaban reyes, reinas, alfiles, caballos, torres y peones para usarlos como piezas desechables de un ajedrez opaco a veces, invisible otras y adelantar la destrucción de un progreso lineal pero constante y continuo que empezó en 1936.
En ese mundo de intrigas, corrupción y conspiraciones de toda ralea, de las ambiciones nobles e innobles de una promoción enorme (no siendo ellos la causa sino la consecuencia de errores anteriores a pesar de los problemas experimentados con promociones de tal escala)  Régulo Antonio Anselmi Espín por esa vanidad venenosa que se inocula en la EAM de ser General y más comandante General y sabiéndose capaz de cumplir esa tarea por estar sobre preparado para ella, aceptó el regalo griego, pasando a ser el Comandante de Fuerza Menos antiguo del nefasto alto mando. Otra vez se saltaban las promociones, se violaban las bases del sistema.
Eso lo ponía en una situación de debilidad peor. Todos le llevaban demasiado en antigüedad, ese es el problema cuando se saltan promociones, aunque el mismo concepto de promoción no ha sido el más feliz en países pequeños.
El menos antiguo casi siempre debe decir entendido y si no lo hace atenta contra sí mismo.
Así que las críticas sobre todo por el uso del cuarto piso de la Sede de Cogeavia para el ministerio de la defensa se hizo, así como una gran meada territorial para volver a subordinar a la FAV al Ejército y al oportunismo político de las otras Fuerzas, que no habiendo sacrificado nada en las mismas asonadas militares, estaban mejor armadas en intrigas y adulaciones que no caben en el mundo aeronáutico ni vocacional militar.
Es superficial y anticientífico, atribuirle el mal mayor de lo que pasa en el país al Zombi.
Peores fueron quienes lo hicieron, en especial, el inquilino del Cuarto piso de la Sede de la Comandancia General de la Aviación. Ese Doktor Víctor Frankestein, a quien se le murieron que se sepa, al menos dos de sus creaciones anteriores: Fabricio Ojeda y Jorge Rodríguez. Ese estará en un círculo más profundo en el infierno que el beisbolero marruñeco del villorrio de Sabaneta.
Así que como en el caso del tamaño de las promociones y de haber ignorado los resultados prácticos de la promociones de vuelo que con nombres de epónimos reunían oficiales de otras fuerzas y suboficiales de la Escuela de Clases de la Grita, dieron mejor resultado que el concepto “moderno” de las promociones, donde las hubo desde pigmeas hasta gigantes, siendo sus integrantes inocentes del mismo desempeño promocional porque el mismo tamaño atentaba o contra el principio de contingencia de justicia con los hombres que más hacen (como premiar o ascender si son muchos, o como eliminar a los menos aptos) o de justicia con la organización, adaptándola a ella no a la misión sino a la coyuntura de la promoción. Además, las más pequeñas eran depredadas por las más grandes. Lo importante de las clases de pilotos o promociones de vuelo era que NINGUNO, VINIESE DE LA FUERZA QUE VINIESE NI LA SARGENTADA ANDINA PODÍA HACERLE DAÑO A LA FUERZA, aunque a veces fuese en detrimento de alguna individualidad.
Se despreció la experiencia de un alférez piloto como Paredes, León, Belzares, Robayo, Hernández Vázquez y mucho otros para tener “LICENCIADOS”. Craso error.
En fin, había problemas organizacionales arrastrados y no superados y ahora había que sumarle el exceso de información que producía el sistema que no se sabía manejar y el inicio de una ofensiva ideológica que aparte de estar muy mimetizada tampoco se quería creer lo que se estaba viendo y viviendo. El culto bolivariano nos había preparado a todos si no al culto a la personalidad, a su aceptación silente.
Así, que en este escrito no se va a hacer énfasis en una historia lineal donde todo fue fácil y bueno para Guaiquerí, NO, PORQUE NO FUE ASÍ.
Yo conocí al Brigadier Anselmi Espín en la EAM. No recuerdo haber interactuado con él y me parecía una buena persona que llevaba su vida con una especie de paz interior o calma, podía ser hasta budista, era un cadete ecléptico, nada de excesos. Era el mejor corneta. Cuando estaba de comisión, de guardia o en enfermería era seguro que en el toque de oración si tampoco estaba Saenko, había vueltas al patio.
Cuando llegué al Grupo 12, El teniente Anselmi se desempeñaba como oficial SAT y hacía su trabajo muy bien. También volaba mucho el F-5. Su promoción estaba en gran número en ese Grupo que se aprovechaba de su experiencia en T-38 por el sempiterno problema de abastecimiento y mantenimiento de ese sistema.
Esa solución no era sistemática porque dejaba por fuera a las promociones del 72, 73 y 74. La promoción del 71 tenía un solo integrante y la del 70 ninguno por la muerte del Caníbal en un T-2D. A eso había que sumarle seis de la promoción del 76, cinco de la mía y dos rezagados tapa amarilla de T-2D de la misma promoción del 75, que no habían sido enviados antes.
De las promociones no incluidas muchos se enviaron a comandar tropas o el GEA, los que tuvieron más suerte, otros a la EAM. Esto no era causado por la promoción del 75, como tampoco por las promociones sobrepasadas.
 La causa real era la ausencia de conocimiento y planes para mantener una “PIPELINE” O UN oleoducto constante de formación de pilotos. Esto iba a solucionarse con la adquisición del Sistema Hawk,  junto con los F-16.
No se solucionó nunca, aunque mejoró estando yo, ya de coronel. Pero el problema había durado veinte años, el problema era sistémico y estaba más allá de solucionarse porque esos problemas se empeoran con el tiempo y se cumple el principio de la Reina de Corazones para poder mantenerlos. No se deben arreglar los problemas con otros problemas más grandes.
De esa cola salieron muchos resentimientos porque los cazadores del G-12 se sentían injustamente tratados por los superiores que sin querer y sin intención, se habían quedado afuera o sobrepasados y estos, veían a los del 75 como privilegiados.
En el G-12 había dentro de la misma promoción del 75 como castas o categorías. El teniente Anselmi, se mantenía en sus vuelos y en su especialidad y no tomaba bando ni formaba subgrupos, que los había. El proceso de selección natural dentro de esa misma promoción fue atroz y también dejó resquemores y resentimientos.
Todo eso resucitó en el año 2001. Por eso se trae a colación.
El Capitán Régulo Anselmi Espín fue mi instructor cuando llegué de teniente al Grupo Aéreo de Caza Nº 16. El Venía de l G-12 y yo del G-11. Pero yo no tenía ni la intención ni el tiempo de meterme en grupitos de esa categoría. Mi instructor era el Coronel Montiel, pero sus labores obligaban a ir a Caracas y a reuniones y entonces me asignaron al Mayor USAF Michael Sandock, quien también tenía deberes en su embajada y al final la mayoría de los vuelos fueron con Guaiquerí, llamada que denota su amor por lo auténtico de su amor por su región.
Guaiquerí tenía un sistema pragmático envidiable. Sus apuntes eran extraordinarios porque sabía que era lo medular y sustantivo y qué lo superfluo, por tal razón yo se los pedía y los fotocopiaba y por esos estudiaba. Su técnica de vuelo era impecable también, por lo que era muy difícil no aprender de él.
También se mantenía actualizado en todo lo referente a la especialidad de caza y tenía inquietudes intelectuales, bastante ordenadas. Leía mucho, lo que no significaba que fuese ascético y no supiera disfrutar los placeres magros de la vida militar. La relación instructor-alumno produce un tipo de confianzas y de complicidades productivas y de un tipo de competencia sana alrededor del sistema compartido.
Muchas horas volamos juntos y siempre estábamos en los Estados Mayores de cuanta operación militar hubiese, trabajando siempre en operaciones y en los briefings de esas misiones masivas que envolvían todos los modelos de aeronaves de la FAV, eso fue una constante que mantuvimos desde oficiales subalternos, hasta general y coronel.

El General Anselmi tenía una gran virtud, que era mantener la tranquilidad y la calma en momentos de altísimo estrés, podía mantener la tranquilidad en situaciones extremas, esa paz se trasmitía a los demás,  eso bajaba la incertidumbre. Era un hombre más de saber que de creer, lo que facilitaba la resolución de los problemas que surgían en las operaciones.
Tenía también una actitud contemplativa de la vida, por lo que no se molestaba y discutía de forma no confrontacional. Como lo hacemos muchos (en especial yo).
Eso se mal interpreto varias veces y se confundió con tibieza que sumado a los resentimientos llevó a que los ejercicios de comando fueran cortos tanto en el G-16, BAEL y BAVALLE. Eso, se repitió en el Comando General, pero el lance fue distinto: Esa vez lo terminó fue él y NO FUE NO.
Cuando dejó el G-16, el vuelo de despedida lo hice yo en un Mirage 50 con permiso de Tamanaco.
En una campaña de tiro aire-aire en Margarita me invitó a tomar unos tragos en un sitio donde preparaban algo que me iba a gustar. Nos tomamos bastantes y al calor del alcohol, le pregunte por el medio de la calle cómo se mantenía frío en las situaciones de alto estrés, eso fue hablando de un accidente que él tuvo en un F-5 que se le metió la rueda de nariz. La junta Investigadora determinó una falla de diseño, porque siendo tan alto la punta de la bota de vuelo usando el NWS podía tocar una línea hidráulica del tren de aterrizaje, haciendo que se retrajese sin accionar la palanca. La respuesta fue que tuvo una experiencia infantil y preadolescente con una enfermedad de su padre que le enseñó a mantener la calma. No era esa calma resignación ni creencia determinista en el destino. Era una forma de observar y pensar contemplativamente en el medio del caos. Por supuesto que eso le permitía ser un excelente investigador de accidentes aéreos, formó grupos de rescate en BALANDA y en el Estado Lara.
El plato especial de esa cena, yo lo había evitado toda la vida por remilgos estúpidos, resulto ser mi especialidad preferida y ahora extrañada y añorada: Pastel de Morrocoy con plátano bien maduro.
Entre las cosas que arrastra una organización sin resolver como la cola del G-12, también estuvo que fue escogido para el curso del avión presidencial, el cual lo realizó de manera excelente, pero al regresar del curso le dijeron que no lo iba a volar porque tenía que irse fijo para Caracas y dejar la aviación de caza, la cual había aprendido a amar porque cuando llegó de los Estados Unidos había pedido ir a volar C-130 en el G-6.
Nuestra relación profesional no siempre fue un lecho de rosas. Las operaciones militares las discutíamos incluyendo a muchos superiores comunes de manera muy cruda. Sólo los ignorantes dicen que no hay democracia ni debate ni diálogo en la vida militar, será en la vida de los mediocres. La diferencia era que una vez que estábamos de acuerdo y las disidencias claras se seguía sin rechistar, la orden de operaciones subsiguiente. Lo mismo con los asuntos de Estado Mayor. La sinceridad brutal pudo dejar algún que otro morado, pero la verdad siempre libera, aunque esté vestida de harapos, más que una mentira con ropa de Carolina Herrera a la que los venezolanos somos tan dados. (Por supuesto que no me refiero a la Haute Couture sino a la mentira y a la falsedad).
El Coronel y el General Anselmi Espín regresaron a la Universidad, in corpore me refiero, porque intelectualmente nunca salió de ella. Se graduó de abogado.
Lo de ir a volar al G-6 de subteniente y estudiar abogacía después, fueron dos cosas que resultaban para mí incomprensibles en su momento, pero no ahora.

Al Comandante General Anselmi le tocó una época demasiado interesante.
 Una maldición china, aunque muchos hablan de maldiciones chinas sin haber estado en China ni saber que son tres: ¡¡¡¡Qué los dioses te den a vivir una época interesante!!!
¡¡¡Qué los dioses te permitan llamar la atención de los gobernantes!!!!
¡¡¡¡¡Qué los dioses te permitan conseguir lo que estabas buscando!!!!!!
Con la crudeza habitual histórica se le advirtió todo lo que está en este escrito y otras muchas cosas que no vienen al caso.
Pero de verdad ¿Si no lo estuviésemos sufriendo, no sería esta una época muy interesante?
Ahora del chino mandarín la expresión original era “寧為太平犬,莫做亂離人”, que significa “Es mejor ser un perro en tiempo de paz, que ser humano en época de caos y guerra”. De ese pensamiento se desprende que toda paz verdadera es aburrida. De eso se tratan los cuentos de Feng Menglong.
El General Anselmi se vio rodeado de los malvados, empezando por Chávez y sus secuaces del G-12, por los de las promociones desplazadas, por los de su misma promoción con ambiciones (No implico al Gral Pablo Pérez, hombre leal,  en cualquier caso si alguien se pica, sabrá por qué, aunque respondiendo el qui bono es más que suficiente) y por una gran mayoría de gente dentro de la misma fuerza que no sabía ni lo que estaba pasando, ni sabía que hacer y encima de eso, los dientes rotos que habían cumplido sus sueños rojos, siendo puestos en recirculación por Chávez en su “justicia” y después premiados en diferentes embajadas e institutos autónomos,  sirviendo arrastrados a la promoción del 75 que en sus manos, se perdió la república, si es que existió vez alguna.
Guaiquerí llamó la atención del gobierno para bloquearle cualquier trabajo después del retiro.
Guaiquerí entendió que ser comandante general para no serlo no era lo que él estaba buscando.
Lo cierto es que el Gral Anselmi quiso hablar conmigo antes de la reunión en el teatro para contarme cómo habían sido las cosas. Le dije poner el cargo a la orden era peor para la FAV, pero él me dijo que lo que había visto de la gente lo LLEVABAN A NO QUERER SER MÁS COMANDANTE GENERAL.
 En el teatro como siempre, ya la manada estaba buscando el nuevo alfa. Dijo que no quería ser comandante general y otras cosas importantes y agradeció a todos.
Dijo que si alguien tenía algo que agregar que lo dijese. NADIE DIJO NADA, se creó un momento desagradable de silencio y para romperlo levanté la mano y le dije: Mi Comandante General: le reitero lo que le dije hace un momento, pero si usted tomó su decisión por favor, de su última orden y es que restituyan en nombre de COGEAVIA en el edificio sede.
Alguien grabó eso y se lo hizo llegar a los beneficiados en potencia de la desgracia ajena. Esa cinta me la pusieron en el interrogatorio punitivo que siguió. Expliqué el por qué, POR QUE FUE MI INSTRUCTOR.
Ya antes de eso, lo llamó Chávez estando yo allí, para decirle que no tenía que retirarse. Le dio las gracias, pero le dijo que no quería seguir. Después del accidente del Super Puma, se lo volvieron a pedir dos veces, las dos veces dijo que no.
Después vino el período de aborregamiento general y de subyugación de la FAV en la porquería que la habían convertido.
De ver en retrospectiva todo eso desde lejos, en tiempo y distancia me doy cuenta de otro error que cometí a lo largo de mi vida. Yo pensaba y “creía” que la historia la hacían los grandes hombres y la escribían aquellos que no podían hacerla.
 Hoy con sesenta y dos años, la vida me ha enseñado, después de ver la chusma en la calle y la mediocridad de los protagonistas militares y políticos de esta época que CUALQUIERA PUEDE HACER LA HISTORIA, PERO QUE SÓLO LOS GRANDES HOMBRES PUEDEN ESCRIBIR LA VERDADERA HISTORIA.
Antes del primer LIBRO del general Retirado Anselmi, me llamó y hablamos sobre técnicas de escritura, le dije algo parecido al párrafo anterior, que le diera con todo. Así lo hizo.
No se sale indemne de decirle tres veces no al zombi ni a su banda delincuencial. A pesar de sus postgrados en gerencia (IESA, Fort Mc Nair, etc) muy pocos empresarios tenían los arrestos para ponerlo al frente por miedo al gobierno. Sin embargo, los golpes de niña saben a piña y siguió para adelante y sacó una obra respetable y perdurable.
Ojalá su viuda y sus hijos puedan mitigar en algo su dolor y su pérdida atesorando sus recuerdos y su amor.
Los pilotos no tienen mucho miedo a la muerte. Los eufemismos de que los pilotos son inmortales no creo que los haya inventado un piloto.
Alguien claustrofóbico y con miedo a la oscuridad. Es decir, NO UN PILOTO. Los pilotos no pueden ser claustrofóbicos ni tener miedo a la oscuridad.
 Eso de que vuelan más alto, tampoco.
Esos son inventos de gente que no está acostumbrada volar en un espacio más pequeño que un ataúd y en una noche más oscura que una cripta, rodeado de combustible y volando a 540 nudos sobre miles de libras de explosivos. Los pilotos saben que la muerte tiene cuatro etapas:
Rigor mortis.
Algor mortis.
Livor mortis.
Pallor Mortis.
La muerte puede ocurrir en cada vuelo, en cualquier lugar y en cualquier momento.
Lo demás son tonterías, pero sí, como creyentes sabemos que, aunque el cuerpo regrese al polvo y el alma a Dios, espiritualmente, deseamos ser recordados por las personas que amamos y por las que nos aman. Así que, los recuerdos, en especial, los dulces son mejores que cualquier palabra de pésame, también ayudan más las oraciones las oraciones.
Los guerreros también desean ser recordados con miedo y respeto por los enemigos y esos mismos guerreros saben como en el Bushido que la “muerte es ligera como una pluma, pero el deber es pesado como una montaña”. Por eso Aquiles se fue a Troya. Ahora es que van a temer aún más los escritos de Régulo Anselmi.
Recordemos a Régulo Antonio Anselmi Espín, riéndonos de un chiste, con un buen trago o una buena comida, con la dedicación de un vuelo, cuando nos apoyó o reconfortó en algo.
Murió combatiendo. La pluma es más fuerte que la espada y dijo lo que tenía que decir. Fue un gran hombre y por eso escribió una verdadera historia, la de él, a su mejor saber y entender. El que tenga ojos que lea y el que tenga oídos que compre audiolibros.

Yo estoy seguro de que el Ángel del Señor le dio la gota dulce.


MARTÍN GUILLERMO LON BLANCO.


Madrid, 6 de julio de 2018


miércoles, 13 de junio de 2018

FE, LUTO Y ESPERANZA.










(respuesta a un superior muy buen amigo: Coronel Ludgardo Soto Chacón)

Un abrazo mi coronel:
Yo soy un hombre de fe, pero lo digo siempre muy bajito y cada vez que puedo evitarlo lo evito.
 La razón, data de mis más tempranos años, cuando me explicaron el Libro de Job, que junto a la parábola del hijo pródigo me llevaron de la admiración al odio y que todavía no puedo entender, pero por lo menos me conformo con mi propia ignorancia, reconociéndola y aceptando que hay infinidad de cosas que requieren de una inteligencia infinita a la que los mortales, con mucha suerte, sólo tenemos atisbos.
Lo cierto es que Job nunca renegó de Dios quien lo probó diciéndole al Diablo que lo tentase. Perdió todo, hasta sus hijos y NO RENEGÓ DE DIOS.
Dios después lo colmó de todo, pero esa historia no me gusta porque Dios se comportó como un diosito griego cualquiera, o como uno escandinavo. También, porque sé que un hijo perdido no lo reemplaza otro ni que sea el mesías.
 En nuestra FAV un superior muy querido y admirado, perdió a toda su familia en un accidente aéreo de la aviación civil. Eso no le impidió seguir su carrera de aviador hasta que le tocó a él mismo, tener un accidente gravísimo en un B-25.
El B-25 cayó en el Estado Lara (el B-40 estaba en BALANDA), pegó de un poste en el aterrizaje forzoso e hizo un giro, donde el Dios que puso a prueba a JOB y al mismo superior con la pérdida de su familia en el accidente de aviación civil, intercedió la primera vez para salvarlos, a él y al copiloto (también el SOPC) y la segunda que había un teniente de la otrora Guardia Nacional (nada, absolutamente nada que ver con la actual) quien ante el avance del incendio y las llamas, los sacó a los tres.
Por esas casualidades del destino, tres de los implicados en ese accidente, el piloto, fue mi jefe académico en la ESCUSUP y profesor de toma de decisiones y fue un excelente ingeniero, porque la superioridad en su gran conocimiento decidió que esas pérdidas y accidentes no debían tronchar la carrera de un gran oficial.
El que era el copiloto fue un tremendo oficial de planta y un gran piloto de transporte hasta el fin de su tiempo de servicio. Nos enseñó muchas cosas que son de mucho agradecer, incluida la fortaleza en las extremidades inferiores que aún perdura y sobre todo, evitar la saudade, la morriña, la melancolía, porque en esos regresos de permisos y vacaciones, venían las sesiones de fortalecimiento de las piernas, donde los paracaídas y las vueltas al galpón y al patio, barrían cualquier nostalgia y cualquier pensamiento negativo que mellase el espíritu de aviador militar.
Nosotros en medio de nuestra candidez e ignorancia de cadetes de primer año, decíamos: "Es que hoy estuvo de guardia y el sol le calentó el platino". Porque la leyenda urbana en mi EAM era que después del accidente del B-25 le habían sustituido parte de los huesos craneanos o craneales o como sea, por una placa de platino.
 El tercero, el oficial de la GN le dieron la Cruz Carlos Meyer por su arrojo.
Con el piloto y el rescatador tuve la suerte de caer en las mismas coordenadas espacio tiempo y coincidimos como vecinos. Además del entonces Capitán Suarez Legón (siempre recordado y admirado, nunca completamente llorado) el Capitán Villasmil y el Subteniente Bendito.
El oficial de la GN dejo la GN y pasó a retiro y tuvo una gran carrera como compositor. (Garcita Blanca y muchas otras).
Pero regresando a Job, prefiero hacer cosas y no manifestar muy duro mi fe, ni apelar a ella, no sea que desafíe a alguien y Dios decida probarme hasta dónde pueda llegar. Ni tentar al Diablo que puede estar pasando por ahí y por la bocaza, decida tomarlo a uno como blanco de oportunidad.
Después supe que hasta Platón trató el mismo tema: ¿Cómo las cosas malas le pasan a la gente buena? ¿Cómo la gente mala parece que le va tan bien? ¿Cómo puede haber castigos tan desproporcionados y haber impunidad para algunos?
David y su hijo Salomón hablaron del "enigma de la prosperidad de los impíos", O Jesús del padre que recibe con amor al hijo malo y le molesta el resentimiento (justo) del bueno.
Así, que creo que con la tragedia de la Venezuela de hoy tenemos bastante, pero ese mismo dolor debe servir para mantener el amor por esa misma Venezuela y por la FAV y no perder el tiempo ni maldiciendo a Dios, ni al Destino sino seguir haciendo lo que hay que hacer y seguir luchando con un fin útil y superior, el amor con justicia debe prevalecer no sólo esperando a Dios y al destino sino buscarlo uno mismo y mucho mejor, si es un equipo.
Este es un día agridulce. Hoy es un aniversario (octavo) del deceso de mi padre, pero también es el cumpleaños de otro aviador paradigmático, que unos aman y otros odian, unos admiran y otros desprecian, pero es una gran oportunidad de haber tenido la suerte en el mundo de estar rodeado de hombres que movían a cualquier cosa menos a la INDIFERENCIA.
Amemos a Dios con todas las fuerzas de nuestro co

razón, pero mantengamos la pólvora seca. (+- Cromwell).


Martín Lon Blanco.

Madrid, 13 de junio de 2018

viernes, 25 de mayo de 2018

Pobre Tigre. Se fue el tigre Tony y nos quedó el de siempre. Refutación al ciudadano Eduardo Fernández.









Gracias a la abstención, Maduro se queda aislado de la comunidad internacional y sin legitimidad, ni de origen ni de desempeño.
Gracias a que la gente controló el impulso natural a votar, ganó la experiencia para saber escoger mejor y ser un elector más inteligente y cauto.
Gracias a la abstención la gente se hizo inmune al chantaje espiritual de los politicuchos de siempre.
Gracias a la abstención se demostró más allá de la duda razonable, que el chavismo es residual, que están hartos de Maduro y que este y una camarilla que incluye a los electoralistas de la oposición pret a porter del gobierno.

Pero los tigreros y ratones rastreros esperan que Maduro los reconozca para aprovecharse de la hiperinflación, el alto costo de la vida y de los pobres, que aún prefieren a Maduro que al tigre apestoso de siempre.
Ya desde los ochenta, ver a Eduardo Fernández en la TV, o leer sus “opiniones”, era una conminación para no votar.
El señor Fernández lo sabe porque el aburrimiento y la desconfianza que siempre ha producido él mismo, potenció la desconfianza y el aburrimiento del candidato Falcón, quien ya batió el récord de tiempo de derrotas electorales continuas que detentaba Pedroza, Borregales y el mismo Fernández.
Resulta que Usted compatriota, que se quedó en su casa es culpable de todo, absolutamente todo, que ha provocado Maduro y los 400000 ladrones del PSUV y los electoralistas.
 Por culpa suya es que el SEBIN reduce en sus mazmorras tortura a los estudiantes y oficiales, por usted existe el hampa, el hambre y el "estado de derecho". Los que no votaron son los responsables de la porquería de tribunales que hay en el país. Usted tiene la culpa de todo como decía el crápula comunista que era Bertold Brecht, tan adorado por Chávez y sus siguises. “Los “inocentes” por serlo y no hacer nada, son CULPABLES”. Esto defendiendo a Stalin y los juicios espectáculo y las ejecuciones sumarias. Defendiendo a Falcón y a Maduro y culpándolo a usted, Eduardo Fernández se defiende él mismo.

La diferencia es que ni Falcón, ni el tigre,  ni su minino que lo remeda en estupidez y manipulación, NO DEMUESTRAN CÓMO PUDO HABER GANADO FALCÓN Y DA POR CIERTO A UN FENÓMENO COLECTIVO PRODUCIDO POR LA FALTA DE LIDERAZGO DE FALCÓN Y LA CUERDA DE BOLSAS DEL COMANDO BORRACHO DEL QUE FORMA PARTE COMPARSA Y ARTE.
El tigre sin colmillos demuestra que es culpa de la gente y no de él y los operarios y publicistas políticos de todo lo malo, desde no votar por él, elegir a CAP, a Caldera, a Chávez y a Maduro. ¿Cómo los pudieron haber elegido a ellos y no a mi Eduardo Fernández?
No debería causarle ya, ninguna extrañeza.

En el Gólgota copeyano a la derecha del tigre "El inverosímil", porque nadie cree nunca en él, hasta Falcón "El injuriado". ¡¡¡¡Qué pueblo tan vil que no reconoce la grandeza"!!!!
el colmo de la manipulación es este último párrafo y en respuesta al mismo, le rujo:

CLARO QUE LES VAMOS A DECIR LO QUE TIENEN QUE HACER Y CUANDO NOS DE LA GANA, NO CUANDO MADURO Y SUS CORIFEOS LES DE LA REAL GANA.
 Y CLARO QUE NO NOS PUEDE ENTENDER, NO HA PODIDO HACERLO DESDE QUE PERDIÓ CON CALDERA HASTA HOY. DE DELFÍN FRACASADO A GARRAPATA INFLADA.
NO NECESITAMOS SUS FELICITACIONES. SABEMOS DE SU INCONSECUENCIA, DE SU DESLEALTAD, DE SU OPORTUNISMO Y DE SU FALTA DE SINCERIDAD, QUE TODAS MEZCLADAS PRODUCEN LA INCREDULIDAD Y DESCONFIANZA QUE CONCITA EN TODO EL QUE LO ESCUCHA O LO LEE.



Cúlpese usted mismo, véase como los tigres de los zoológicos venezolanos, Doctor en fracasos Eduardo Fernández.


Martín Lon Blanco.

Madrid, 25 de mayo de 2018